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viernes, 22 de mayo de 2009

ETAPAS DE LA EDUCACIÓN EN EL PROCESO HISTÓRICO VENEZOLANO


Es imperativo volver con frecuencia la mirada al pasado para tratar de comprender el presente. Los hechos sociales de relevancia poseen una trayectoria en el tiempo que conviene caracterizar por sus períodos más importantes distinguiendo los aspectos resaltantes de los mismos. Las causas de ciertos comportamientos individuales o colectivos y hasta institucionales suelen ser consecuencia de modelos adoptados en el pasado remoto o reciente. Es por eso que la historia es "ciencia práctica" cuyos reportes de investigación y sus conclusiones contribuyen a resolver problemas de tipo social en el presente (Brito Figueroa, 1978).


En tal sentido, al hablar de la historia de la educación en Venezuela suele partirse de la conquista española, aunque en honor a la verdad cabría señalar la pedagogía aborigen o negra (Uslar Pietri, 1989), entendiendo por tal la transmisión de los usos sociales de manera informal y consuetudinaria del aborigen y el negro a sus proles en sus saberes y haceres cotidianos. De modo que existe en Venezuela una educación informal de larga data no sistematizada.


A medida que surgen nuevas necesidades y las sociedades humanas se tornan más complejas, la educación se institucionaliza (Savater, 1997). Aparte de algunos maestros particulares, en la colonia no había escolarización hasta la fundación de la Universidad de Caracas, las escuelas de primeras letras y colegios nacionales. Instituciones escasas a las cuales asistían sólo los hijos de los blancos, la élite de una sociedad de clases y castas.


La universidad republicana fue fundada por El Libertador una vez lograda la independencia política, con la colaboración de José María Vargas, en 1827; y en 1830 Páez crea los Colegios Nacionales, y ya desde 1821 una disposición legal exigía escuelas en lugares donde hubiera 30 niños en edad escolar, lo cual se vió impedido por la inestabilidad social e institucional reinante en la época.


En lo que podría llamarse un segundo período, Simón Bolívar demuestra en sus escritos una constante preocupación por la educación. La consideraba un medio eficaz para elevar los niveles de conciencia y superar las desigualdades existentes entre los venezolanos de ese entonces. Ya en el Discurso de Angostura (15.08.1819) pedía al congreso prioridad para la educación como un modo de formar ciudadanos libres, despojados del vasallaje y la ignorancia en los que España había mantenido al Nuevo Mundo. Si en la colonia se formaba para ser esclavos y defender al rey, en la república se forma para la autonomía política con apoyo de las ciencias y técnicas liberales, con lo que surgiría la primera generación de positivistas de la época de Guzmán Blanco, quien en 1870 decreta la educación primaria gratuita y obligatoria. Esta se suponía una educación ilustrada y de carácter nacionalista con referencia a los héroes patrios y en particular a El Libertador, aunque los resultados parecen indicar que se continuó la práctica pedagógica tradicional divorciada de las demandas y necesidades de la sociedad.


A su tiempo, la Escuela Nueva o Activa introduce cambios que dinamizan la educación venezolana y se tiende a transitar caminos nuevos alejados de los métodos memorísticos escolásticos de recitar contenidos de escasa vinculación con las demandas de la sociedad. La llamada escuela Activa surge como reacción a la escuela tradicional tan rígida y poco progresista, y se fundamenta en la libertad y el trabajo del alumno, procurando el desarrollo armónico de todas las potencialidades del niño.


Bajo los postulados del Humanismo democrático y el Estado-docente se debía pasar de una educación de castas a una educación de masas (Prieto Figueroa) en el proceso de transición de una dictadura de 27 años a una democracia representativa. En 1958, bajo el gobierno de Rómulo Betancourt se implanta la tesis de Prieto Figueroa la cual ya había sido recogida en la Constitución Nacional producto de la Asamblea Nacional Constituyente de 1947 y la Ley de Educación de 1940, la cual se amplía en la Constitución de 1961 y la Ley Orgánica de Educación de 1980. Es menester aclarar que en el régimen democrático se han desarrollado diversas políticas de educación pública con el común denominador de formar a la persona de manera integral, partícipe de una sociedad democrática y plural, con la ciencia y la tecnología como nortes del desarrollo humano.


No obstante, parece evidenciarse un déficit de cobertura, calidad y pertinencia de los contenidos educativos, dado que el llamado "Proyecto Bolivariano" que incluye el plan Simoncito, la Escuela Bolivariana, las Escuelas Técnicas Robinsonianas, el Liceo Bolivariano y la Universidad Bolivariana, no ha sido evaluado cabalmente. La Constitución nacional de 1999 en su artículo 102 garantiza una educación gratuita y de calidad para todos, fundamentada en la valoración del trabajo, bajo los postulados de la corriente Constructivista con un evidente componente humanista, en contraposición con anteriores proyectos educativos marcados por el conductismo y la tecnocracia.


En consecuencia se puede argumentar que la educación está signada por un innegable componente político, sociológico y pedagógico, expresión del pensamiento de la época. En democracia la educación formal propicia la movilidad social evitando la discriminación y los privilegios, resalta la dignidad humana dado que la educación es un derecho natural y promueve el desarrollo de la mano de las tecnologías de la información y la comunicación.

Fuente: Historia de la Educación en Venezuela

Por: Luis Saavedra




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